Acerca de Víctor Rodríguez

Cortoplacista en lo personal. Largoplacista en lo profesional. Sumando en @FundacionMQI Superviviente de cáncer.

Muévete. Muévelos.

Ayer mi amigo @Jfvalegria me enseñó este vídeo, dura poco más de un minuto y medio y os hará reír, así que os animo a que lo veáis:

Al verlo me surgieron cantidad de dudas y cuestiones que no quería dejar pasar.

Por lo general pasamos el día escuchando palabras como “innovación, progreso o cambio”, pero a todos nos cuesta, innovar, progresar o CAMBIAR, porque ¡¡qué bien se vive y se está en la zona de confort!!

Y sobre todo, los intereses personales están por encima (en algunos casos) de la organización o colectivo al cual me debo, y lo de cambiar o innovar da miedo no vaya a ser que venga alguien a quitarme la silla o lo que es peor, a tener que esforzarme en aprender cosas nuevas, si “con lo que hacemos es más que suficiente y se vive bien” ¿para qué mejorar? ¿para qué cambiar? . . .

El vídeo no es más que eso, un vídeo en clave de humor, pero estoy seguro de que si pudiéramos retroceder miles de años atrás, la imagen sería más o menos así, ¿no creéis?.

¿Os resulta familiar la secuencia con algo que hayáis querido hacer en vuestra vida y siempre ha habido alguien o “alguienes” que os hayan tratado de quitar la idea de la cabeza?

Muévete. Muévelos.

Con expresiones como: ¡estás loco!, ¿cambiar para qué?, ¿que necesidad tienes?, eso es una locura, ¡eso es imposible! . . .  y muchas más del mismo estilo.

Imagino que todos los personajes históricos (o no tanto) que hayan pretendido innovar en procesos o inventos para tratar de mejorar su “mundo” más cercano o el mundo en general, siempre han tenido al lado personas que hayan tratado de tirar por tierra su invento, idea, o simplemente GANAS de cambiar el mundo en el que viven.

Pero es que claro, que bien se está y vive en tu “statu quo”, que no venga nadie a jorobarme mi vida por favor, y si alguien lo intenta trataré de ponerle zancadillas y piedras en el camino, no vaya a ser que lo logre y me quede sin mi “acomodada vida”.

Lógicamente esto ocurre en todos los ámbitos de la vida y como no puede ser menos ocurre en el sector donde me muevo desde hace unos años, el mundo de la Salud (5 para ser más exactos). Llegué a él, o mejor dicho, me topé con él a causa de una enfermedad que no esperaba y que habría preferido no tener, os lo aseguro.

Y llegué para quedarme el tiempo que el cuerpo y la cabeza me dejen, pero no llegué para dejarme arrastrar por la corriente, sino para tratar de mejorar la vida de las PERSONAS, y por ende de las organizaciones que trabajan para esas PERSONAS. Cosa que trato de hacer desde hace unos meses en Fundación MÁS QUE IDEAS.

Si mi experiencia como paciente hubiese sido impecable, y no hubiese tenido necesidades no cubiertas, probablemente no se me habría metido entre ceja y ceja trabajar y trabajar para que los que vengan detrás de mi tengan una calidad de vida un poquito o “muchito” mejor.

Dante Alighieri decía en unos de sus poemas algo así como “Los lugares más calientes del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en épocas de crisis moral”.

No debemos mantenernos neutrales, al menos yo no, no sé hacerlo, no sé hacer un trabajo a medias ni andar de puntillas. Me han enseñado y educado para remangarme y trabajar mucho, repito mucho y muy duro. No siempre lo hago bien, por eso trato de rodearme de gente mejor que yo, en todos los aspectos, para aprender y mejorar.

Y como me gusta citar a personas “sabias” hago mías dos frases:

La primera de Rabindranath Tagore: “Tengo mi propia versión del optimismo. Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente

La segunda algo más cómica, como lo era su autor Mario Moreno Cantinflas, pero para mi muy real: “Lo difícil se hace inmediatamente, pero lo imposible lleva un poco de más tiempo”.

Tiempo y sobre todo GANAS tengo por delante, así que ¡¡¡VAMOS!!! ¿Venís conmigo? 😉

¡¡Hay que unirse!!

El pasado día 16 asistí a una jornada para pacientes organizada por ConArtirits, Coordinadora Nacional de Artritis. Al margen de la buena organización (no es peloteo) y la buena marcha de la jornada, extraigo varias conclusiones y me gustaría compartirlas:

Primera: Que “fácil” es hacer jornadas de este tipo y cuan beneficiosas son para los pacientes y familiares. Son espacios donde formarte, informarte y por supuesto, compartir tus buenas o malas experiencias con la enfermedad, con personas que te entienden a la perfección, sin necesidad de explicar con detalle y cuestiones técnicas lo que te ocurre.

Segunda: Soy expaciente (o paciente, según se mire ;-)) de cáncer, la Jornada era de artritis, una de las asistentes era paciente de fibromialgia, la señora dijo algo en lo que estoy completamente de acuerdo y seguro que muchos de vosotros también: “de todo lo que se ha dicho esta tarde con respecto a la artritis, tanto por parte de los médicos como del resto de asistentes, si cambiamos la palabra “artirits” por “fibromialgia” me quedo con el cien por cien de la jornada”.

De Izqda. a dcha.: Inés Grande, Antonio Torralba y Laly Alcaide

De Izqda. a dcha.: Inés Grande, Antonio Torralba y Laly Alcaide de ConArtirits.

Pienso igual, si cambiamos la palabra “artritis” por “cáncer” me valdría prácticamente todo lo que allí se habló.

¿¿Qué se traduce de todo esto?? pues que los pacientes tenemos muchos temas comunes, muchos. Por lo tanto ayer volví a tener claro que los “pacientes” tenemos que estar cerca, muy muy cerca, porque a todos nos afectan los “efectos colaterales” de la enfermedad de la misma forma.

Por eso entiendo cada vez menos cuando colectivos de pacientes se “disgregan” y no se unen. Me parece de una altura de miras más bien corta, muy muy corta.

Tercera: Si eres un profesional que se dedica o quiere dedicarse al “advocacy” tienes que ponerte como tarea obligatoria asistir como “público” a jornadas informativas para pacientes/familiares al menos una vez al mes.

Son varios los motivos, pero el principal es que vuelves a entender por qué te dedicas o te quieres dedicar a esto.

Vuelves a ver las caras de las personas que se sienten escuchadas, atendidas, pero sobre todo compruebas que los profesionales sanitarios y los pacientes estamos condenados a entendernos, porque el objetivo de los dos es el mismo: curarnos y/o tratar de que tengas la mejor calidad de vida posible.

Así que ya sabéis/sabemos, a seguir trabajando, a seguir formándonos y a seguir UNIÉNDONOS 😉

Jornada Informativa en Murcia

Correveidiles

Como lo prometido es deuda y no quiero que me tachéis de mentiroso, hoy vamos a hablar de esos “personajes” que existen a nuestro alrededor. Todos hemos tenido o tenemos uno (o varios) cerca. Son los “correveidiles”, también llamados pelotas, chivatillos, pocasangre, mequieropoco, etc . . . 😉

Para seguir el formato de mi último post donde hablaba sobre la orientación, lo primero que he hecho es ir a nuestro querido diccionario de la lengua española y buscar la definición de “correveidile”. Sinceramente pensé que no iba a existir esa palabra en el diccionario, pero existe, ¡¡y tanto que existe!! y estoy seguro que os vais a reír cuando leáis su significado:

correveidile.
(De la fr. corre, ve y dile).

1. com. coloq. Persona que lleva y trae cuentos y chismes.
2. com. coloq. alcahuete (‖ persona que concierta una relación amorosa).

La primera definición todos la teníamos clara, pero la segunda no me digáis que no es para reírse.
¡¡Alcahuete!! ¡¡qué bueno!!. . . ¿Podríamos definirlo también como “mamporrero”?, ¿o eso no es exactamente lo mismo? 😉

A todos se nos viene a la mente las caras y las formas de actuar de este tipo de personajes.
En la mayoría de los casos son gente con una autoestima muy baja, con un pasado o una educación más bien, digamos “rara”, y que son capaces de vender a su padre y/o madre por un puñado de euros.

Y a estas definiciones, yo añadiría otra que es la de “cortesano o cortesana”. Al fin y al cabo es prácticamente lo mismo ¿no?…

En cuanto al puesto o puestos que pueden desempeñar son variados. Tenemos el que es “simplemente” un peón y se dedica a ser el chivato de su superior, pero no tienen a nadie a su cargo. Estos pueden ser dañinos, pero no tener gente “debajo” de ellos hace que el daño sea menor. Siempre y cuando sus “compañeros” tengan claro quién es y cómo actúa el personaje en cuestión.

Después tenemos al que a mi entender puede hacer bastante más daño. Suelen ser “cargos intermedios” dentro de una organización y con gente bajo su “tutela” o mandato.
Estos, además de ser los chivatos del “jefe supremo”, tienen poder para mandar sobre el resto, y ahí es cuando el daño puede ser mayor. Ya que aprovechan su posición de “líderes” para manipular al de debajo siempre bajo la “dictadura” del jefe supremo y con la información que el “correveidile” da a su/s jefe/s (que no suele ser la verdad absoluta).

Correveidile en acto de servicio

Correveidile en acto de servicio

Para explicar, a modo de ejemplo, un detalle “gráfico” de estos mandos intermedios, se me ocurre a un señor o señora con una libreta en la mano y que cuando alguno de sus “súbditos” le pregunta o cuestiona algo, rápidamente van con esa pregunta al “jefe supremo” a que le solucione la duda, para después ir a sus súbditos y darle la solución (y si puede ser, sumando alguna coletilla “dañina”).

Llegados a este punto (se admiten críticas y por supuesto espero que añadáis más ejemplos) la moraleja que extraigo es: “un personaje que se quiere poco y se vende por cuatro perras o por un supuesto trabajo fijo. Estas personas a mi personalmente me dan mucha pena, pero ¿y los jefes que contratan o alimentan este tipo de gente dentro de sus organizaciones que nos deberían dar? ¿será que estos jefes tienen la autoestima y su seguridad por los suelos? . . . Ahí lo dejo 😉

Espero que os hayáis reído un rato leyéndome. Y como decía antes, quiero que me llevéis la contraria si es el caso, o comentéis lo que es para vosotros un “correveidile”.

Orientación

Antes de leer este post debes tener claro que es para mi un “cliente”. Así que pincha encima de la palabra mágica y entenderás mejor todo.

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Estar “en el paro” tiene sus cosas buenas y también sus cosas malas (que aún no se cuáles son ;-)))

Hay muchas buenas, y si tengo tiempo y ganas algún día escribiré sobre ellas, pero hoy voy a centrarme en la mejor de todas: tiempo para sentarme a PENSAR.

Sí amigos, pensar. Pensar en el futuro, también en el pasado (lo justo y solo para saber donde he fallado y tratar de no volver a hacerlo), y sobre todo pensar en uno mismo y saber que “quiero ser de mayor” 😉

La semana pasada me mandaron deberes, y uno de ellos es hacer un “mapa” sobre mí. Y en ello estoy, pero sin escribir nada aún. Me estoy estoy dedicando a eso, pensar qué he hecho o qué hago para llegar a conseguir los objetivos que me he marcado en la vida.
Tengo que decir (y los que me conocéis sabéis que no soy nada fantasma) que he llegado a conseguir casi todos los objetivos que me he marcado en la vida. Al menos, todos los que dependían de mí.

Hay “proyectos” que uno no controla, como una enfermedad, o proyectos en los que yo era “unos más” y que no podía gestionar o dirigir directamente. Es decir, que hacía lo que me pedía el jefe o jefa y yo me limitaba a hacerlo, sin más.
Pero vamos al tema del que os quería hablar, la “ATENCIÓN AL CLIENTE”.
Todas las personas que han trabajado conmigo saben la obsesión que tengo (raya lo enfermizo) por el buen trato al cliente.

Antes de escribir esto me he ido a la web de la R.A.E. y he buscado la definición de dos palabras. Por una lado “cliente” y por otro “orientar”.

Empezamos por la primera de las dos:

cliente.
(Del lat. cliens, -entis).
1. com. Persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa.
2. com. parroquiano (‖ persona que acostumbra a ir a una misma tienda).
3. com. Persona que está bajo la protección o tutela de otra.

Si os digo la verdad me ha gustado y sorprendido la definición de la palabra cliente. Sobre todo la parte que nos habla de “asiduidad”, “costumbre” e incluso “protección” o “tutela”.

Después de leerlo considero que más de una empresa o “jefe” deberían leer también esta definición, recapacitar y llamar de otra forma a “las personas” que van a comprarles. Porque estoy seguro de que cuando nos venden algo no están pensando en que volvamos a comprarles (asiduidad), ni mucho menos en que nos sintamos plenamente satisfechos y seguros con la compra (protección). . . De ser así no nos tratarían como nos tratan en la inmensa mayoría de comercios, empresas, etc . . .

Vamos a ver la definición de la segunda palabra “orientar” (para mi la clave de este post y de mi “mapa”),  de la que además me encanta su definición.

orientar.
(De oriente).
1. tr. Colocar algo en posición determinada respecto a los puntos cardinales.
2. tr. Determinar la posición o dirección de algo respecto a un punto cardinal.
3. tr. Informar a alguien de lo que ignora y desea saber, del estado de un asunto o negocio, para que sepa mantenerse en él. U. t. c. prnl.
4. tr. Dirigir o encaminar a alguien o algo hacia un lugar determinado. U. t. c. prnl.
5. tr. Dirigir o encaminar a alguien o algo hacia un fin determinado. U. t. c. prnl.
6. tr. Geogr. Designar en un mapa, por medio de una flecha u otro signo, el punto septentrional, para que se venga en conocimiento de la situación de los objetos que comprende.
7. tr. Mar. Disponer las velas de un buque de manera que reciban el viento favorable.

Me quedo con todas, lógicamente, pero la 3,4 y 5 me parecen BRUTALES y es la clave de todo negocio, empresa, organización o como queráis llamarle (a mi entender, claro está ;-))

¿Estás orientado?

¿Estás orientado?

Tener claro cuál es el objetivo o misión del “negocio” que tienes entre manos o diriges es la clave.
Si lo haces pensando en el consumidor del producto, si lo pones en el centro de tu negocio y “fabricas” o vendes el producto pensando en satisfacerle a él (no a tu bolsillo) me juego los dedos de una mano que triunfarás.

No se trata de vender más barato, sino que se trata es de hacerle sentir especial, único. Es lo que queremos todos cuando compramos o consumimos algo.
Porque todos somos clientes y a mí personalmente me gusta tratar a la gente como me gustaría que me tratasen a mi.

Pero por desgracia no es lo habitual cuando acudimos a cualquier negocio o consumimos algún producto.

Pongo ejemplos para tratarme de explicar un poquito mejor:

Haces más de 3 años que me compré un MacBook Pro. Y desde hace un par de meses me estaba dando problemas el programa de correo que lleva de serie instalado (Mail), pues bien, la semana pasada me decidí a llamar al servicio técnico, aun a sabiendas de que ya no esta en garantía el ordenador, para ver si me ayudaban a solucionar el problema.
No solo me lo solucionaron, que lo hicieron (y os aseguro que no era un tema sencillo) sino que me hicieron sentir como la única persona en el mundo de un ordenador de estas características. En serio, me llamaban a la hora que me decían sin fallar ni un minuto, me trataban por teléfono como el mejor de mis amigos y con una profesionalidad fuera de lo habitual. Es más, me dieron un número de teléfono gratuito por si volvía a tener problemas, y se tomaban todo el tiempo del mundo en explicarme todos y cada uno de los pasos que estábamos dando. . .
En definitiva, y vuelvo a repetir, me sentí como si yo fuese la única persona en el mundo que tiene un MacBook Pro.

Y ahora más de uno dirá: “claro, pero es que esta gente de Apple te lo cobra bien…“
Y no les falta razón, pero, ¿tanto nos cuesta cuando trabajamos tratar bien a la gente?, ¿en serio creéis que el chico que me atendió al otro lado del teléfono ganará miles de euros por estar haciendo eso?. Sinceramente no lo creo.

Me declino más a que estará motivado en su trabajo (al menos durante el tiempo que esté ;-)) y sobre todo, a que las directriz que le marcan es que lo primero es la satisfacción del cliente y después “todo lo demás”.

Ahora otro ejemplo más “normal” y de nuestro día a día. Para ello os hago tres preguntas:

Si comparamos dos bares donde el café es exactamente el mismo en cuanto a calidad y precio, ¿donde repetís? ¿en el bar en el que el camarero os sonríe y es amable? ¿o dónde ni os mira a la cara y os devuelve el cambio con mal gesto? . . .

Creo que la respuesta esta clara.

Un cliente satisfecho genera más clientes ¿estáis de acuerdo?.

Yo lo tengo más que claro, y trato de influir en la gente que trabaja conmigo de que eso es lo correcto y la clave para que funcione todo negocio.

Si me quedaba alguna duda de esto (que ya os digo que no), leer un artículo hace unos días (gracias Alf por enviármelo ;-))) del Director General de Pepephone, volvió a confirmar que estoy en lo cierto.

Os dejo el link por si os apetece leerlo: http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2014-01-27/cada-cosa-que-hemos-hecho-en-pepephone-ha-sido-un-error-de-manual_80618/

Y acabo como empecé, si no habéis leído lo que es para mí un cliente, hacedlo ahora 😉

Cliente

Para mí un cliente va mucho más allá de la persona que compra o consume algo en un determinado momento.

Todos somos clientes, todos. La población mundial se estima en 7.000 millones de personas, es decir 7.000 millones de posibles clientes.

Imaginaos, si montamos una empresa, la cantidad de clientes que podemos llegar a hacer 😉

Por otro lado, y es la parte que quiero destacar en este post, está el concepto “cliente interno”.

Tengo muy metido en mi ADN el concepto cliente interno, es decir, toda persona que de una forma directa o indirecta es parte en las labores de producción y/o prestación de nuestros productos o servicios.

Estos clientes internos pueden ser operarios, administrativos, gerencia media, proveedores de materia prima, etc. y son en gran medida los responsables de la calidad que como organización ofrecemos a los clientes externos.

Todos nosotros, ocupemos el puesto que ocupemos dentro de una empresa, somos parte fundamental en el proceso de venta de cualquier producto. Todos tenemos una opinión con respecto al producto que vendemos ya que a su vez somos clientes de ese mismo producto (no sé si me he sabido explicar ;-))

¿Por qué no haces lo que te gustaría que  hicieran contigo?

¿Por qué no haces lo que te gustaría que hicieran contigo?

Cuando un proveedor nos entrega mercancía en mal estado, cuando un operario se salta una etapa dentro de un proceso, cuando un colaborador de atención al cliente es déspota, cuando un administrativo no sabe manejar una queja o bien un gerente de ventas no motiva a su personal, ese eslabón dentro de la cadena golpea de manera negativa a toda la organización.

Cuando hablamos de calidad en el servicio enfocado al cliente interno podemos percibir que existen factores que influyen en el mismo.

  • El sentido de pertenencia que desarrolla nuestro cliente interno es fundamental. Si desde la integración de nuestro colaborador en el equipo de trabajo éste comparte los valores de la empresa, significará que se compromete con la visión y la misión, así nuestro cliente interno asimilará la importancia de su rol dentro de la empresa en el logro final de objetivos.
  • El establecimiento de compromiso debe estar ligado a una formación adecuada, a políticas de empoderamiento, a la retroalimentación, a la revisión de los principios de nuestra organización y al plan estratégico de nuestra empresa, que debe estar siempre presente y visible para nuestro colaborador.
  • La recompensa. Dentro de nuestra organización deben existir planes de carrera para nuestros colaboradores. Ellos deben percibir la posibilidad de crecer y desarrollarse dentro de nuestra empresa. Así como los esquemas de recompensa (ascensos, empleado del mes, bonos de productividad, premio a la constancia o buen servicio) influyen de manera significativa en el comportamiento de nuestros clientes internos. Nuestro talento humano es precisamente “humano” y necesita de estímulos que generen una motivación interna.
  • Una adecuada ergonomía y tecnología dentro de nuestra organización es fundamental para nuestro cliente interno. Igual que para un cliente externo es importante que tengamos nuestras instalaciones limpias, un ambiente agradable y equipos de vanguardia; para nuestros colaboradores lo es aún más. El hecho de tener acceso a plataformas de información, políticas de empresa, uniforme o vestimenta cómoda, un lugar de trabajo en óptimas condiciones, etc. se visualiza por parte de nuestro cliente interno como un beneficio que su organización le está otorgando.
  • El reclutamiento es pieza fundamental. Atraer a nuestras empresas las personas idóneas de acuerdo a un perfil elaborado concienzudamente y que empate con nuestra cultura organizacional, es trascendente para tener dentro de nuestra organización a los clientes internos idóneos.

Un punto muy importante a señalar en este artículo es el hecho de dar formación en cuanto a habilidades interpersonales a aquellos encargados de atender las inquietudes del cliente Interno (Gerente, Director, Coordinador)

Y acabo diciendo algo que ya he dicho antes pero quiero que lo tengáis claro.
Todos somos clientes y todos consumimos algo en algún momento determinado.
Y ojo a esto, todos somos vendedores, porque todos vendemos o hemos vendido algo. Así que pongámonoslo fácil 😉 ¿estáis de acuerdo?

Si ya tienes claro lo que es un cliente para mi, puedes empezar a leer que es eso de la “orientación” 😉

Todo lo que empieza cuanto “termina” el cáncer

Hace algo más de 4 años de mi diagnóstico. En estos años vividos después me han sucedido muchas cosas (como a todo el mundo). Cosas buenas y cosas “regulares” pero sí que puedo decir que han sido los 4 años más intensos de toda mi vida.

Una de las decisiones que tomé (no sé si con acierto) fue la de dedicar mi vida a trabajar por y para los pacientes y familiares que como yo, un buen día, se ven atrapados en algo que seguro nadie quiere como es el diagnóstico de un cáncer.

Dedico, desde hace algo más de dos años, mi vida profesional (y “algo” de la personal) a GEPAC, Grupo Español de Pacientes con Cáncer.

Puedo decir que después de todo este tiempo se han hecho realidad muchas de las ideas y proyectos que tenía en mi cabeza desde que me dieron el diagnóstico. Pero con la materialización del Manual para supervivientes y familiares “Todo lo que empieza cuando “termina” el cáncer”  (del que no soy autor) me puedo dar más que por satisfecho con el tiempo, esfuerzo y trabajo realizado.

Si mañana dejase de trabajar en GEPAC y para los pacientes, y mi rumbo se dirigiera a otra actividad profesional, sé que con este Manual, cientos, miles, millones de personas van a tener una vida mucho mejor de la que yo tuve desde que enfermé.

Así que GRACIAS a todos los que estáis, GRACIAS a los que estaréis y MIL PERDONES a todos a los que os he fallado en este tiempo, pero os aseguro que no fue fácil vivir lo que viví y ni tan siquiera fue fácil para mí convivir conmigo mismo.

Un fuerte abrazo a todos.

Querer es poder

Lo recuerdo como si fuera ayer y de esto hace más de dos años, fue exactamente en Septiembre de 2008. Estaba cenando como suelo hacer cada noche desde hace 35 años ;-), y me dio un pequeño (gran) pinchazo en la espalda, un dolor punzante, un dolor “extraño”… por mi cabeza pasaron mil imágenes y sensaciones de lesiones anteriores en décimas de segundo, pero yo supe que ese dolor (a pesar de que yo no dije nada) era el preámbulo de algo, digamos “distinto”.

He tenido varias lesiones de importancia como deportista amateur, desde rotura del vasto externo del cuadriceps izquierdo hasta una simple rotura de menisco, todas producidas seguramente por forzar la máquina demasiado, y todas ellas con dolor.

Pero repito, este dolor era “raro”.

Todos los que me leáis y seáis deportistas sabéis que nos medimos por sensaciones, sabemos cuando algo no va bien, sabemos cuando debemos parar y cuando forzar un poco más la máquina.

Pasadas dos semanas desde aquella cena el dolor no desaparecía, y una noche que salí a correr como tantas otras, las sensaciones que tenia no eran nada normales, hasta el punto que a los diez minutos de ir al trote tuve que parar porque las piernas no me “andaban”.

Este hecho fue la confirmación de lo que yo ya sabía, y el tiempo me ha dado la razón, nadie mejor que uno mismo para saber que no está bien.

Lo que pasó en los próximo meses ya lo sabéis por los post que he escrito anteriormente. Resonancias, fisio, radiografías, médicos de todas las especialidades habidas y por haber, aplastamiento vertebral, fractura en 2 vértebras, quimio, radio, operaciones varias, trasplante, dolor, dolor, dolor y más dolor, etc. etc…

Me apasiona correr, no he tenido una sensación mas agradable en mi vida que corriendo, a pesar de ir sufriendo en muchas ocasiones, me encanta correr, y no lo hago desde hace mucho, antes de correr pasé unos años practicando karate, ciclismo de montaña (cuando ver un ciclista por el monte era algo raro, incluso te parabas a hablar con alguno o te unías a el para hacer el ascenso más agradable, no como ahora, que subes al monte un fin de semana y si no andas con cuidado te pasan 5 mountainbikeros” por encima, eso sí, todos con buenos hierros y vestidos a la ultima moda ;-)).

Como decía, llevo corriendo desde hace ahora unos 11 años más o menos, pero desde que descubrí esta “droga” no ha podido parar, por eso cuando tuve que parar en seco debido a mi ultima “gran lesión” es como si me faltase algo, y cuando me dijeron los médicos que gracias al aplastamiento vertebral en D12, y a la fractura en D8 y sacro,  seguramente no podría volver a correr es como si se me hubiese caído el mundo encima. Se que parece exagerado lo que digo, pero me fastidiaba saber que una vez “curado” no podría volver a correr y hacer deporte, excepto nadar pero nunca me ha gustado.

Ayer fui a ver a un reumatólogo amigo mío (Manolo), para que me haga un estudio de la columna y me realicen una Vertebroplastia, y este “santo” me dijo que vuelva correr, que lleve cuidado con los golpes en la espalda pero que corra sin problemas, que peor no voy a estar de lo que estoy, así que hoy día 8 de Octubre de 2010 he vuelto a correr, solo 35 minutos, pero 35 minutos que me han sabido a gloria, al “trote cochinero” eso sí, pero con una sonrisa de oreja a oreja, respirando, disfrutando de mi cuerpo, de las buenas sensaciones, de todo…

He llamado a este post “Querer es poder” por un motivo, llevo 3 semanas intentando ponerme en forma, os puedo asegurar que la espalda me duele, pero  a pesar de eso he salido con la bicicleta y he hecho unos cuantos kilómetros, he nadado a pesar de que no me gusta, pero se que es lo mejor que puedo hacer para  fortalecer la espalda (hasta el punto que voy a prepararme para nadar junto al Club Natación RC7 y realizar la travesía Ibiza-Alicante en julio de 2011), y he empezado a trotar. Por eso os digo “Querer es poder”.

Así que ya sabéis, fijar un objetivo en vuestra vida y tirar como leones hasta conseguirlo.