Correveidiles

Como lo prometido es deuda y no quiero que me tachéis de mentiroso, hoy vamos a hablar de esos “personajes” que existen a nuestro alrededor. Todos hemos tenido o tenemos uno (o varios) cerca. Son los “correveidiles”, también llamados pelotas, chivatillos, pocasangre, mequieropoco, etc . . . 😉

Para seguir el formato de mi último post donde hablaba sobre la orientación, lo primero que he hecho es ir a nuestro querido diccionario de la lengua española y buscar la definición de “correveidile”. Sinceramente pensé que no iba a existir esa palabra en el diccionario, pero existe, ¡¡y tanto que existe!! y estoy seguro que os vais a reír cuando leáis su significado:

correveidile.
(De la fr. corre, ve y dile).

1. com. coloq. Persona que lleva y trae cuentos y chismes.
2. com. coloq. alcahuete (‖ persona que concierta una relación amorosa).

La primera definición todos la teníamos clara, pero la segunda no me digáis que no es para reírse.
¡¡Alcahuete!! ¡¡qué bueno!!. . . ¿Podríamos definirlo también como “mamporrero”?, ¿o eso no es exactamente lo mismo? 😉

A todos se nos viene a la mente las caras y las formas de actuar de este tipo de personajes.
En la mayoría de los casos son gente con una autoestima muy baja, con un pasado o una educación más bien, digamos “rara”, y que son capaces de vender a su padre y/o madre por un puñado de euros.

Y a estas definiciones, yo añadiría otra que es la de “cortesano o cortesana”. Al fin y al cabo es prácticamente lo mismo ¿no?…

En cuanto al puesto o puestos que pueden desempeñar son variados. Tenemos el que es “simplemente” un peón y se dedica a ser el chivato de su superior, pero no tienen a nadie a su cargo. Estos pueden ser dañinos, pero no tener gente “debajo” de ellos hace que el daño sea menor. Siempre y cuando sus “compañeros” tengan claro quién es y cómo actúa el personaje en cuestión.

Después tenemos al que a mi entender puede hacer bastante más daño. Suelen ser “cargos intermedios” dentro de una organización y con gente bajo su “tutela” o mandato.
Estos, además de ser los chivatos del “jefe supremo”, tienen poder para mandar sobre el resto, y ahí es cuando el daño puede ser mayor. Ya que aprovechan su posición de “líderes” para manipular al de debajo siempre bajo la “dictadura” del jefe supremo y con la información que el “correveidile” da a su/s jefe/s (que no suele ser la verdad absoluta).

Correveidile en acto de servicio

Correveidile en acto de servicio

Para explicar, a modo de ejemplo, un detalle “gráfico” de estos mandos intermedios, se me ocurre a un señor o señora con una libreta en la mano y que cuando alguno de sus “súbditos” le pregunta o cuestiona algo, rápidamente van con esa pregunta al “jefe supremo” a que le solucione la duda, para después ir a sus súbditos y darle la solución (y si puede ser, sumando alguna coletilla “dañina”).

Llegados a este punto (se admiten críticas y por supuesto espero que añadáis más ejemplos) la moraleja que extraigo es: “un personaje que se quiere poco y se vende por cuatro perras o por un supuesto trabajo fijo. Estas personas a mi personalmente me dan mucha pena, pero ¿y los jefes que contratan o alimentan este tipo de gente dentro de sus organizaciones que nos deberían dar? ¿será que estos jefes tienen la autoestima y su seguridad por los suelos? . . . Ahí lo dejo 😉

Espero que os hayáis reído un rato leyéndome. Y como decía antes, quiero que me llevéis la contraria si es el caso, o comentéis lo que es para vosotros un “correveidile”.

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3 pensamientos en “Correveidiles

  1. Desgraciadamente hay muchos mediocres ejerciendo de “jefes” por lo que necesitan tener muchos correveidiles a su alrededor que alimenten su ego y tapen sus carencias. Yo no se como se mantienen algunos tanto tiempo en sus respectivos puestos, quizás desarrollen alguna cualidad y no digo que sea buena para que así sea. En esta sociedad tan carente de valores, viva la gente integra!

  2. No puedo estar más de acuerdo. Los correveidiles que yo he visto son eso: un cero en capacidad crítica, liderazgo y autonomía. Un diez desmotivando equipos y personas válidas. Quien los coloca en un puesto de gestión, es porque quiere marionetas a las que manipular y no un verdadero líder.Quiere personas con un mono con platillos en la cabeza en lugar de personas que piensen y hagan crecer la empresa. Craso error. A los correveidiles se les detecta pronto, y la organización, a falta de buenos gestores y empleados motivados, tiene los días contados.

  3. Genial tu descripción del correveidile que es personajillo siempre necesario para el “egoncio” que tambièn yo describiré en post (la palabreja no está en diccionario de la RAE sino de la RIP
    y que son “los jefes que contratan o alimentan este tipo de gente”
    El correveidile jamás se para a distinguir las voces de los ecos.Tampoco el brillo del auténtico y escaso oro, del “golfi” (golfilled en la lengua de Shakespeare)
    El correveidile a mí me da miedo porque se lo come la envidia y esta,Víctor,mata.Un abrazo

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