Trasplante Autólogo (parte 1)

Hace un año yo no sabia lo que era una aféresis, una quimio, un reservorio, un catéter de hitman, y otras muchas palabras “raras” que han sido mi rutina de los últimos tiempos. Hoy hace justo un año me levantaba con la resaca de mi primera quimio, como pasa el tiempo dios mío!!.

La sensación fue extraña, no puedo decir que fue mala, porque después de 11 meses de fuertes y desgarradores dolores de espalda y piernas me levantaba con apenas un leve dolor que me recorría la columna, y con una ligera sensación de resaca tras una noche intensa de juerga.

Si no sabía muy bien lo que era una sesión de quimio (con suerte para mí), mucho menos iba a saber lo que era un trasplante de médula; bueno y las palabras “autólogo” y ”alogenico” como que me sonaban a chino mandarín.

Voy a intentar en pocas y fáciles palabras lo que es un trasplante autologo (el que me han hecho a mi), su proceso y sobre todo la sensación que se me he quedado después de realizármelo.

Todo empezó hace unos 4 meses para ser más exactos el día 25 de Marzo en la consulta de mi hematólogo, en principio me iban a poner un tratamiento de “seguridad” cada 2 o 3 meses llamado “Rituximab” (un  anticuerpo monoclonal muy “conocido” entre los cancerosos), y cuál fue mi sorpresa que pase de verme sentado en un sillón ese día durante 3 o 4 horas enchufado al “Ritux” a unas palabras de mi médico que me decían “Vamos a ser un poco más agresivos contigo”.

“Que suerte”!!, le dije yo… me puedes explicar exactamente qué es eso de “un poco más agresivos??”. ¿Me vais a dar una paliza entre todos o cómo es eso?.

Tu linfoma como ya sabes es de “alto grado histológico” (esto significa que es un buen cabrón y va a por mí), y hemos considerado que con el Rituximab nos vamos a quedar cortos, para prevenir una posible recaída es mejor hacerte un trasplante autólogo de médula y así reducimos el porcentaje de recaída.

Los que me conocéis sabéis que no suelo cabrearme fácilmente pero que cuando se me va “el punto” puedo llegar a ser algo desagradable. En ese momento mi pregunta al hematólogo fue ¿“Estamos en el camino apropiado o estáis pegando tiros al aire”?,  No entiendo como pasamos de no hacerme nada o solo ese tratamiento de “seguridad” a hacerme un Auto trasplante.

Le cambió el rostro amable y simpático por uno mas frío y serio,  su respuesta fue clara y segura, “Tienes muchas posibilidades de recaída y tanto el equipo de patólogos como el de hematólogos hemos decidido que es la mejor opción”.

A mi me valió su respuesta, a pesar de que se suponía que iba al medico a “dar un paseo” y salí  con un nuevo reto que superar.

Mil preguntas me asaltaron, pero todas con respecto al proceso en si, no sabia muy bien que pasos tenia que dar a continuación, no sabia si eran muchas o pocas pruebas, que tiempo transcurriría desde ese día hasta el Auto, en fin, dudas y mas dudas. Como todo este tiempo desde que estoy enfermo, tienes mas “miedo” (por llamarlo de alguna forma) a las pruebas que te van a hacer  que a la enfermedad en si. Creo que lo que menos nos gusta (generalizo porque lo he hablado con más de una persona) es  el dolor de las pruebas que a todo lo demás.

Lo peor de todo es que los médicos tampoco me aclaran nunca que es lo que me van a hacer, te dicen mas o menos pero nunca te explican como son las pruebas y si duelen o no, jejeje.

El día 27 de Abril me citaron para hacerme una “aféresis”, 5 días antes me tenía que inyectar un medicamento que se llama Neupogen (muy conocido también por nosotros), para “estimular” la médula y que las células progenitoras (células madre) “salieran de su escondite”.

El proceso de la Aféresis no es para nada doloroso, únicamente puede molestar un poco cuando te ponen la vía periférica (en el brazo), por lo demás nada de nada. Eso si me pasé dos mañanas con los brazos en cruz pero de dolor nada. Necesitaban 2 millones de esas células y por suerte en esas dos mañanas las consiguieron.

Un par de semanas después me hicieron unas pruebas, todas “rutinarias”, un Pet-Tac, una  ecografía del corazón, una espirometría, una revisión dental, una biopsia de médula (la más divertida), y poco más…

Y el día 17 de mayo ingresé en el hospital para el famoso Auto trasplante o trasplante Autólogo, como más os guste.

Seguiré contando todo en los próximos días, sino esto se va a hacer muyyy aburrido.

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2 pensamientos en “Trasplante Autólogo (parte 1)

  1. victor cuentas la historia de tal manera que me dejas enganchada…para mi eres un héroe ¡¡¡¡¡enhorabuena por esa valentía ,sigue adelante.besos

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